Colocación Tradicional en Capa Gruesa con mortero:
Es una técnica que debe reservarse para la colocación de baldosas cerámicas porosas y de formato con Superficie ≤900 cm2 sobre soportes estables (clase 1). Es compatible en exteriores si no existe riesgo de helada y abarca la colocación de revestimientos y pavimentos:
COLOCACIÓN TRADICIONAL CON MORTERO | REVESTIMIENTOS | Desde 10 hasta 20 mm de grosor |
PAVIMENTOS | "Al tendido" sobre capa de desolidarización. | |
"A punta paleta" directamente sobre el soporte. |
Su doble objetivo ha sido adherir la baldosa y compensar las desviaciones de planitud y aplomado (revestimientos) o nivel (pavimentos). El material de agarre es el mortero de cemento o mortero de cemento y cal, con composiciones adaptadas a las arenas locales o derivadas de formulaciones tradicionales que se mantienen en el tiempo a pesar de los cambios en baldosas y soportes.
Colocación de revestimientos en capa gruesa
En una adaptación actual de la colocación tradicional de revestimientos rígidos modulares, hablaremos de una colocación en capa gruesa [10-20 mm] con morteros de cemento/cal.

Un inconveniente de esta técnica, aplicada en bloques de viviendas, es que se trabaja con morteros industriales de uso universal, que se sirven para los diferentes trabajos de albañilería. El Alicatador/Solador suele rectificarlos en el tajo con agua y/o cemento para mejorar su trabajabilidad, pero comprometiendo la adherencia (retracción en el endurecimiento y rigidez tras él).
La técnica de instalación de revestimientos en capa gruesa con mortero tiene las siguientes limitaciones respecto al soporte y superficie de colocación:
- Precisamos soportes estables de clase 1.
- La superficie no presentará desviaciones de planitud y/o aplomado mayores de 20 mm
medidas con regla de 2 m, así como las entregas a carpintería deberán permitir una capa mínima de mortero de 10 mm. - La superficie será de media/alta absorción/succión
- El material que constituye la superficie será compatible con el mortero, tanto en los aspectos que aseguran la adherencia mecánica inicial como en los relativos a su mantenimiento en el tiempo. Fundamentalmente será una superficie cerámica (ladrillo) o de un aglomerado de cemento.
- Las baldosas a instalar serán también compatibles con el mortero, porosas y de formatos que no superen los 900 cm2. Para las baldosas cerámicas el límite de seguridad se establece en una capacidad de absorción de agua superior al 3% (baldosas de los grupos IIa, IIb, y III según UNE-EN 14411).
Colocación de pavimentos "al tendido"
La colocación tradicional de solados, basada en un sistema constructivo que prevé la desolidarización, y conocida como colocación al tendido, está formada por una primera capa de garbancillo o gravín, de un grosor variable dependiendo de la cota de entrega del solado, extendido directamente sobre la capa de compresión del forjado u otro soporte base; una capa de mortero semiseco de baja rigidez, con un grosor de 30-50 mm. Esta solera semiseca recibirá el espolvoreado de cemento y cal, a partes iguales, que, una vez humectado, se peinará con llana dentada para alcanzar una distribución homogénea y que recibirá las baldosas por percusión con maza de goma.

Las únicas limitaciones de esta técnica son la inestabilidad de los forjados y el tamaño de la baldosa (menos de 900 cm2) y capacidad de absorción de agua de las baldosas, que debe ser superior al 3% (baldosas de los grupos IIa, IIb, y III según UNE-EN 14411).
La clave del buen funcionamiento de un solado ejecutado al tendido está en la capa de mortero que sustenta el pavimento. Un exceso de agua o de cemento puede provocar contracciones de mayor entidad que las previstas en el sistema rígido mortero/puente de unión/baldosa, además de tensiones diferenciales entre zonas distintas del pavimento.
Colocación de pavimentos "a punta de paleta"
Colocación directa de pavimentos cerámicos con mortero, en capa gruesa, sobre la superficie entregada. Es una técnica que tiene idénticas limitaciones a la colocación de revestimientos en capa gruesa, precisando mayor pericia por parte del solador, ya que la consistencia del mortero debe conjugar una buena humectación del reverso de la baldosa mediante percusión y evitar la formación de cejas tras la colocación, por asentamiento del mortero con la pérdida de agua.
- Está reservada a peldañeado de escaleras y reparaciones, o solados sobre superficies reducidas. También en solados con baldosas de tierra cocida.
- Bajo esta técnica, la premisa de soportes estables de clase 1 es fundamental, pues no existe capa de desolidarización y tenemos una adherencia rígida.
- Bajo los procedimientos actuales de construcción es desaconsejable en obra nueva y sobre forjados.
- Además, tiene la limitación de la rigidez respecto a poder soportar cargas estáticas y dinámicas más allá de las consideradas como moderadas (interiores de viviendas).

