Qué son las baldosas cerámcias?
Son productos cerámicos obtenidos a partir de arcillas naturales y otros componentes minerales, a veces con aditivos de diferente naturaleza, que tras un proceso de modelado (dar forma), se someten a operaciones de secado, aplicación de esmaltes y decoraciones, así como otros tratamientos, para desembocar en uno o varios procesos de cocción que confieren el estado final y, en consecuencia, las propiedades técnicas y estéticas.
Por su geometría, al ser placas de poco grosor y dimensiones más o menos regulares y sencillas, se utilizan para el revestimiento de suelos y paredes. Por este motivo, son productos ligados a la arquitectura y, como tales, deben considerarse como productos semielaborados del sector de la construcción, los cuales alcanzan la categoría de producto acabado cuando ya están colocados en el suelo o en la pared.

La baldosa cerámica es considerada como un material de revestimiento desde las primeras civilizaciones de la Humanidad, en cierta manera derivada de los ladrillos vistos que, a partir de un determinado momento, se independiza del soporte sobre el que se asienta.
Como material modular, ha permitido la creación de composiciones al mismo nivel de complejidad que los mosaicos, en base a la geometría griega. Precisamente el arte de la composición, por colocación de una determinada manera de las baldosas cerámicas, es consustancial al oficio de Alicatador/Solador.
Como placa de una gran superficie vista respecto al grosor ha permitido desde tiempos remotos constituirse en soporte de tratamientos de diferente naturaleza para embellecer esa superficie, impermeabilizarla y obtener diferentes resultados en cuanto a diseño gráfico y color.

Al partir de un elemento plástico como es la arcilla mezclada con agua, la baldosa cerámica puede modelarse en relieve alcanzando con ello la tridimensionalidad, con una propiedad añadida por el efecto óptico que puede generar en función de la incidencia de la luz.
Así pues, la modularidad, la textura hasta el relieve tridimensional y como soporte de tratamiento gráfico y cromático, son las principales propiedades de ese producto unitario que denominamos baldosa cerámica. Estas tres propiedades condensan la caracterización estética de la baldosa cerámica, y la primera de ellas es consustancial a la técnica y el arte de revestir paredes y suelos, asociada por tanto al oficio y especialidad del alicatado/solado.
En el pasado, la obtención de baldosas cerámicas se realizaba bajo unos procesos manuales basados en la manipulación de la tierra y el agua, y el control del fuego. Estos procesos incluían:
- la selección de arcillas naturales, su trituración y mezcla,
- la preparación con agua de pastas para dar forma a las piezas en estado plástico (barro),
- la operación de modelado a partir de unos primitivos moldes de madera que conferían las dimensiones de la pieza en estado crudo,
- un secado natural para eliminar la mayor parte del agua que se había aportado en la preparación de la pasta,
- una primera cocción que confería la resistencia mecánica y la geometría definitiva del producto, así como la coloración superficial; en algunos casos, estas baldosas cerámicas, sin ningún tratamiento posterior, eran utilizadas como material de recubrimiento,
- sobre el producto cocido se aplicaban engobes y vidriados para enmascarar el color del cuerpo cerámico, dar otra coloración en su cara vista o aportar impermeabilidad a un producto poroso,
- también podían aplicarse decoraciones y otros tratamientos superficiales, bien directamente sobre el bizcocho o cuerpo cerámico, bien sobre los engobes o vidriados, y
- tras estos tratamientos, se sometía a la baldosa cerámica a un nuevo proceso de cocción para alcanzar el estado final en todas sus partes, con la maduración de todos los elementos aplicados sobre la superficie del soporte o bizcocho.
Esas baldosas tradicionales se colocaban habitualmente con morteros de cal, que daban una buena adherencia y eran ligeramente deformables para adaptar el recubrimiento cerámico a los cambios térmicos o pequeños movimientos que se producían sobre el soporte o sobre las baldosas cerámicas una vez instaladas. Sin la acción del agua, los alicatados y solados colocados con mortero de cal han resistido el paso del tiempo hasta llegar a nuestros días, en ocasiones en muy buenas condiciones de conservación.
A partir de mediados del siglo XIX se inician una serie de cambios en el proceso de elaboración que son la base de la tecnología cerámica actual y de las familias cerámicas que oferta la industria cerámica.

